La Medalla de Aquino se concede a un estudiante de cada colegio de la Diócesis que encarna las cualidades que intentamos inculcar a nuestros alumnos. Santo Tomás de Aquino, patrón de los eruditos, combinó su poderoso intelecto con un amor a Dios que lo abarcaba todo. Santo Tomás trabajó, al igual que nuestras escuelas, para impartir conocimientos impregnados de la conciencia de Dios a quienes aprendían de él. La Medalla no pretende ser un reconocimiento estrictamente académico, sino hacer visibles a aquellos jóvenes de nuestras escuelas que encarnan el espíritu de la misión de la escuela y la filosofía de la educación escolar católica.
Galardonado con el Premio Aquinas 2024-25
Melah Paulas
